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Comprar lencería erótica en tallas grandes no debería ser una pelea con la talla, el tejido o las fotos del catálogo. La prenda tiene que favorecer, sí, pero también tiene que resultar cómoda, no clavarse, no enrollarse y no hacerte estar pendiente de recolocarla cada dos minutos.
Si estás buscando un kit BDSM para principiantes, seguramente tienes curiosidad, pero también dudas normales: “¿qué tiene que incluir?”, “¿será demasiado fuerte?”, “¿mejor comprar un pack o accesorios sueltos?”, “¿cuál elijo para que no se quede olvidado en un cajón?”
Las bombas de vacío para pene generan mucha curiosidad, pero también muchas dudas. Hay modelos manuales, eléctricos, con manómetro, con válvula, con manguito de silicona, para ducha, con anillo incluido… y no siempre queda claro qué diferencia real hay entre unos y otros.
Si has llegado hasta aquí buscando qué es el BDSM, seguramente tienes curiosidad, pero también alguna duda. Es normal. La palabra BDSM arrastra muchos mitos: que si es algo extremo, que si tiene que doler, que si es solo para gente muy metida en el mundo fetish, que si puede ser incómodo hablarlo con la pareja…
Hay parejas que llevan tiempo juntas, se conocen bien y aun así sienten curiosidad por probar algo diferente en la cama. A veces aparece la idea de tomar las riendas. O justo lo contrario: dejarse llevar, no decidir, no controlar tanto y permitir que la otra persona marque el ritmo durante un rato.
Entrar por primera vez en una categoría BDSM puede imponer un poco. Ves esposas, antifaces, collares, mordazas, correas, plumas, palas, fustas y kits completos, y es normal pensar: “Vale, ¿por dónde empiezo sin comprar algo demasiado fuerte?”
El collar BDSM es uno de esos accesorios que llaman la atención al primer vistazo. Tiene algo muy visual, muy directo y muy fácil de asociar con juegos de poder, entrega y dominación suave. Pero también es uno de los accesorios que más dudas genera, sobre todo cuando se empieza.
Te llama la atención el bondage, pero entras en internet y te encuentras con cuerdas, arneses, esposas, antifaces, correas, mordazas y mil accesorios más. Normal que aparezca la duda: “¿Qué comprar para bondage si soy principiante? ¿Por dónde empiezo sin gastarme dinero en cosas que luego no voy a usar?”
Comprar tu primer vibrador puede parecer fácil hasta que entras en una tienda online y aparecen cientos de modelos: pequeños, grandes, curvados, con succión, con mil modos, recargables, acuáticos, silenciosos… y claro, llega la duda: ¿cuál es el mejor vibrador para empezar?
La idea de usar esposas en la cama aparece en muchas parejas antes o después. A veces surge como una fantasía, otras como una forma de probar algo nuevo sin entrar en prácticas demasiado intensas. Y es normal que aparezcan dudas: “¿hará daño?”, “¿y si me agobio?”, “¿cómo sé si están demasiado apretadas?”, “¿por dónde empezamos?”
Si alguna vez has usado un vibrador y, en lugar de placer, has notado escozor, adormecimiento, presión o una sensación demasiado intensa, no significa que tu cuerpo tenga un problema. Muchas veces la molestia aparece por detalles bastante simples: falta de lubricante, demasiada potencia, presión excesiva, una postura incómoda o un juguete que no encaja bien con tu sensibilidad.
Has terminado de usar tu masturbador, estás relajado y lo último que apetece es levantarse a limpiarlo. Normal. Pero aquí es donde muchos juguetes empiezan a estropearse antes de tiempo. No por el uso, sino por dejarlos húmedos, con restos de lubricante o mal guardados.