Ideas de juguetes para el sexo entre mujeres: para disfrutar a la vez o por turnos, cómo elegir el primero y cómo...
Facesitting: cómo practicarlo con comodidad y seguridad
En pocas palabras: el facesitting consiste en que una persona se sienta o se coloca sobre la cara de su pareja para recibir sexo oral. Puede ser un juego tierno o un juego de poder, pero en los dos casos hay algo que no se negocia: quien está debajo tiene que poder respirar y avisar en todo momento. Con una postura bien apoyada, una señal clara para parar y algo de higiene, es una práctica cómoda para los dos.
Qué es el facesitting
El término viene del inglés («sentarse en la cara») y describe una variante del sexo oral en la que quien recibe se coloca encima, a horcajadas sobre la cara de quien da. Puede practicarse con cualquier cuerpo y en cualquier tipo de pareja. Lo que cambia respecto al sexo oral clásico es quién lleva el control: la persona de arriba marca el ritmo, la presión y el ángulo moviendo la cadera.
Para algunas parejas es simplemente una postura más del sexo oral, cómoda porque deja las manos libres. Para otras forma parte de un juego de dominación, en el que quien está arriba asume el papel dominante. Las dos lecturas son válidas, y no hace falta que la segunda aparezca para disfrutar de la primera.
Antes de nada: respiración y señales
Es la parte más importante, y conviene hablarla antes de empezar. Quien está abajo tiene la boca ocupada y parte de la cara cubierta, así que una palabra de seguridad hablada no siempre sirve. Acordad una señal no verbal, por ejemplo:
- dar dos o tres palmadas en el muslo o la cadera de la pareja;
- apretar su mano, que debe quedar a su alcance;
- soltar un objeto que se sujeta en la mano (un pañuelo, una pelota pequeña).
Cuando aparece la señal, quien está arriba se levanta enseguida, sin preguntas. Además, quien está arriba debe ir comprobando que la otra persona respira con normalidad y levantarse cada poco para dejar aire, aunque no se haya pedido. El objetivo nunca es dificultar la respiración: eso convierte un juego de placer en un riesgo real.
Si os apetece explorar el lado de poder, tenéis ideas para negociar límites y roles en juegos de dominación y sumisión en pareja.
Cómo colocarse con comodidad
El error más común es dejar caer todo el peso del cuerpo. En realidad, quien está arriba casi nunca se «sienta» del todo: se apoya en sus rodillas y se acerca o se aleja con la cadera. Algunas posiciones que funcionan bien:
De rodillas, mirando al cabecero
Quien recibe se arrodilla a los lados de la cabeza de su pareja, mirando hacia el cabecero, y puede agarrarse a él o a la pared. Es la más estable, porque las manos ayudan a controlar el peso y la altura.
De rodillas, mirando a los pies
La misma postura girada. Quien está arriba puede inclinarse hacia delante y acariciar el cuerpo de su pareja, y quien está abajo tiene las manos libres para sujetar las caderas y guiar el movimiento.
Con apoyo en cuclillas
Más exigente para las piernas, así que suele servir para ratos cortos. Ayuda tener algo firme donde apoyar las manos.
Un cojín bajo la nuca de quien está abajo evita tensiones en el cuello. Si el colchón es muy blando, a veces resulta más cómodo hacerlo en el borde de la cama o con una superficie algo más firme.
Detalles que marcan la diferencia
Quitaos anillos, pulseras o cualquier cosa que pueda rozar o arañar. Tened una toalla a mano por si la necesitáis y agua cerca, porque es una postura que da calor. Y si quien está arriba nota que se le cansan los muslos, mejor parar un momento, cambiar de apoyo y volver después: forzar las piernas suele acabar en movimientos bruscos que nadie quiere. Una almohada firme bajo las rodillas de quien está arriba también ayuda en ratos largos.
Comunicación durante el juego
Aunque las palabras sean difíciles para quien está abajo, la comunicación sigue funcionando. Las manos son un buen canal: apretar las caderas para pedir más presión, empujar suavemente para pedir espacio. Quien está arriba puede ir diciendo en voz alta lo que le gusta y preguntar de vez en cuando con algo sencillo, como «¿todo bien?», levantándose un poco para dejar responder.
Si es la primera vez, id despacio y con pausas frecuentes. Para conocer mejor cómo estimular la vulva con la boca, tienes nuestra guía de cunnilingus; muchas de sus ideas se aplican también en esta postura.
Higiene y protección
Una ducha previa es suficiente. No hacen falta productos especiales, y los jabones perfumados o las duchas vaginales pueden irritar la zona y alterar su equilibrio natural. El olor y el sabor propios del cuerpo son normales; si os ronda la duda, en mitos sobre el flujo vaginal durante el sexo oral lo explicamos con calma.
El sexo oral también puede transmitir ITS. Si no tenéis pruebas recientes o no sois pareja estable, usad protección: una barrera bucal en el caso de la vulva o el ano, o un preservativo en el caso del pene. Hay versiones con sabores en preservativos y barreras para sexo oral. Unas gotas de lubricante de sabores compatible con látex pueden hacerlo más agradable.
Si en algún momento el juego se desplaza hacia la zona anal, recuerda no volver a la vulva sin lavarse antes. Lo contamos con más detalle en la guía sobre el beso negro.
Cuándo no es buena idea
- Si quien está abajo tiene problemas de cuello, espalda o respiratorios, o está congestionado.
- Si alguno de los dos ha bebido o tomado sustancias que reducen los reflejos o la capacidad de avisar.
- Si hay heridas en la boca, herpes activo o síntomas de infección.
- Si alguien no está del todo convencido. Un «bueno, vale» poco entusiasta no es un sí.
Después: unos minutos de cuidado
Al terminar, dedicad un momento a estar juntos, beber agua y comentar qué os ha gustado y qué cambiaríais. Si el juego tuvo un componente de dominación, este rato de cuidados posteriores ayuda a volver al tono habitual de la pareja y a que los dos se queden con buen sabor de boca.
Facesitting: preguntas frecuentes
¿Hay que apoyar todo el peso en la cara?
No. Lo habitual y lo seguro es apoyarse en las rodillas y controlar la altura con la cadera, sin dejar caer el peso del cuerpo.
¿Qué hago si no puedo hablar para pedir que pare?
Por eso se acuerda antes una señal no verbal, como dar palmadas en el muslo. Al verla, la otra persona se levanta de inmediato.
¿El facesitting es una práctica BDSM?
Puede serlo si forma parte de un juego de poder pactado, pero muchas parejas lo practican solo como una postura más del sexo oral.
¿Se puede practicar con pene?
Sí. La idea es la misma: quien recibe se coloca encima y controla el movimiento, y quien da tiene que poder respirar y avisar siempre.








