Ideas de juguetes para el sexo entre mujeres: para disfrutar a la vez o por turnos, cómo elegir el primero y cómo...
Femdom: qué es la dominación femenina y cómo empezar con seguridad
En pocas palabras: el femdom, o dominación femenina, es un juego de poder consentido en el que una mujer toma el papel dominante y la otra persona acepta el papel sumiso. Se basa en hablar mucho antes de empezar, pactar límites, tener una palabra de seguridad y cuidarse después. Para iniciarse no hacen falta prácticas extremas: basta con órdenes sencillas, algo de control y mucha confianza.
Qué es el femdom
La palabra viene del inglés female domination, «dominación femenina». Dentro del BDSM, el femdom describe las dinámicas en las que es una mujer quien lleva el control: decide el ritmo, da indicaciones, pone normas o marca cuándo se para y cuándo se sigue. La otra persona disfruta precisamente de ceder ese control.
Conviene aclarar algo desde el principio: es un rol que se elige para jugar, no una forma de ser. Que una mujer disfrute dominando o que alguien disfrute sometiéndose no dice nada sobre su carácter fuera de ese momento, ni sobre su género u orientación. El femdom se da en parejas de todo tipo, y la persona sumisa puede ser un hombre, una mujer o alguien que no se identifica con ninguno de los dos.
Tampoco tiene que ver con la imagen de cuero, tacones y látigo que muestran algunas películas. Puede ser eso si os apetece, pero también puede ser algo tan tranquilo como que ella decida, durante una noche, qué se hace y cómo.
La base de todo: el consentimiento
Cualquier juego de dominación funciona solo si las dos personas quieren estar ahí y saben a qué juegan. En la comunidad BDSM se usan dos ideas para resumirlo:
- SSC (sano, seguro y consensuado): lo que se hace no debe poner en riesgo la salud, se toman precauciones y todo el mundo está de acuerdo.
- RACK (riesgo asumido y consensuado): reconoce que casi ninguna práctica tiene riesgo cero, así que cada persona debe conocer los riesgos de lo que va a hacer y aceptarlos con información, no a ciegas.
Las dos llegan al mismo sitio: informarse, hablarlo y no hacer nada que no se haya pactado. Y el consentimiento se puede retirar en cualquier momento, también a mitad del juego.
Cómo empezar con seguridad
Habladlo antes, con calma
La negociación previa es parte del juego, no un trámite. Buscad un momento tranquilo, fuera de la cama, y contad qué os atrae y qué no. Algunas preguntas útiles:
- ¿Qué te apetece probar y qué te da curiosidad, pero aún no?
- ¿Hay palabras, apodos o gestos que no quieras oír ni sentir?
- ¿Qué zonas del cuerpo no se tocan?
- ¿Cuánto tiempo queréis que dure y cómo sabréis que ha terminado?
Límites claros
Suele hablarse de límites duros (lo que no se hace nunca) y límites blandos (lo que quizá, más adelante, con cuidado). Apuntarlos ayuda a no olvidar nada. Y los límites cambian: lo que hoy es un no puede ser un quizá dentro de unos meses, o al revés.
La palabra de seguridad
Elegid una palabra que no tenga nada que ver con el juego (un color o una fruta funcionan bien) para parar en seco. Muchas parejas usan el sistema del semáforo: «verde» para seguir, «amarillo» para bajar el ritmo y «rojo» para detenerse. Si la persona sumisa no puede hablar, pactad una señal física, como soltar un objeto que tiene en la mano o dar tres golpecitos.
Quien domina tiene una responsabilidad especial: estar atenta, preguntar de vez en cuando cómo va y respetar la palabra de seguridad al instante, sin reproches.
Ideas suaves para iniciaros en el femdom
Lo mejor es empezar por juegos sencillos y subir poco a poco. Algunas propuestas:
- Control del ritmo: ella decide cuándo se empieza, cuándo se para y qué está permitido tocar.
- Órdenes sencillas: pedir que se quede quieto o quieta, que la mire, que espere su permiso o que le dé un masaje de una forma concreta.
- Ataduras ligeras: unas esposas con forro suave o una cinta ancha en las muñecas, siempre con margen para meter un dedo entre la piel y la atadura.
- Spanking suave: palmadas en las nalgas con la mano o con una pala o fusta usada con muy poca fuerza. Antes, lee nuestra guía sobre spanking y azotes eróticos con seguridad.
- Privación sensorial: un antifaz hace que cada caricia se sienta distinta, porque no se sabe qué viene después.
- Rol y escenario: si os gusta interpretar, el femdom combina bien con los juegos de rol en pareja.
Tienes más propuestas en nuestras ideas de juegos de dominación y sumisión en pareja y una selección de accesorios en la sección de fetish y bondage.
Aftercare: cuidarse después
Al terminar, el juego de poder se deshace y volvéis a ser dos personas en igualdad. El aftercare son los cuidados de ese momento: abrazarse, beber agua, taparse con una manta, hablar con calma o simplemente estar juntos en silencio. Las dos personas lo necesitan, no solo la que ha estado en el papel sumiso.
Al día siguiente, merece la pena comentar qué os gustó, qué cambiaríais y si algo no sentó bien. Así el siguiente encuentro sale mejor.
Precauciones y señales para parar
- Para si hay dolor que no sea el pactado, hormigueo, entumecimiento, mareo o cambio de color en manos y pies.
- Para si notas que la otra persona se queda callada, ausente o angustiada, aunque no haya dicho la palabra de seguridad.
- Nunca dejes sola a una persona atada y ten siempre a mano unas tijeras de punta redonda.
- Nada de presión en el cuello ni juegos de asfixia: son muy peligrosos y no recomendamos practicarlos en ningún caso.
- Sin alcohol ni drogas, que nublan el juicio y la capacidad de consentir.
- Si tienes dudas de salud (problemas circulatorios, de espalda o de corazón, por ejemplo), consulta antes con un profesional sanitario. Y si el juego remueve emociones difíciles, hablar con una sexóloga o un psicólogo puede ayudar.
Femdom: preguntas frecuentes
¿El femdom es solo para parejas de mujer y hombre?
No. Lo que define el femdom es que una mujer tiene el papel dominante; la persona sumisa puede ser de cualquier género y la pareja, de cualquier orientación.
¿Hace falta comprar algo para empezar?
No. Las órdenes, el control del ritmo o un pañuelo como antifaz bastan. Los accesorios se pueden añadir después, cuando sepáis qué os gusta.
¿Qué pasa si a mitad del juego ya no me apetece?
Dices la palabra de seguridad y se para, sin más. El consentimiento se puede retirar en cualquier momento.
¿Es normal sentirse raro o con el ánimo bajo después?
A algunas personas les pasa tras un juego intenso. Por eso es tan útil el aftercare y hablarlo al día siguiente; si persiste, consulta con un profesional.








